Ver correr a Lionel Messi, a sus 39 años, tiene un matiz peculiar. No es que corra mal; más bien, corre de forma distinta, con una economía de movimientos casi calculada, como si supiera con exactitud cuándo acelerar y cuándo no es necesario. Quizás lo que más ha cambiado con la edad sea su capacidad para leer el juego antes de que este suceda. Es también el aspecto más inesperado.
Messi nació en Rosario, Argentina, el 24 de junio de 1987. Hoy tiene 39 años. La mayoría de los futbolistas a esa edad llevan años firmando contratos publicitarios en lugar de contratos deportivos, por lo que esto no debería ser noticia, pero lo es. Por otro lado, las acciones de Messi en el campo siguen acaparando la atención mediática.
La estrella argentina anunció su retiro de la selección nacional el 31 de agosto de 2026. Lo hizo mediante una carta compartida en sus redes sociales, redactada con su característico estilo sencillo y directo. “Lo he dado todo; ya no me queda nada por ofrecer”, declaró.
Teniendo en cuenta que Messi formó parte del equipo que llegó a la final del Mundial de 2026 —donde Argentina cayó ante España—, sus palabras cobran aún mayor relevancia. El 6 de octubre disputó su último partido amistoso con La Albiceleste en el Estadio Monumental, enfrentándose a Benín. Tras más de dos años defendiendo esa camiseta, aquel capítulo llegaba a su fin.

Esas palabras invitan inevitablemente a hacer una pausa. No hubo grandilocuencia ni discursos pensados para la posteridad. Era simplemente un hombre de 39 años diciéndoles a sus compatriotas que lo había dado todo. Quizás lo que lo hace único sea precisamente su honestidad y su ausencia de teatralidad.
Lo extraordinario, sin embargo, es que mantiene una puerta abierta mientras cierra otra. Messi sigue jugando para el Inter Miami en la Major League Soccer; ha marcado 71 goles en 77 partidos desde que se unió al equipo en 2023 y continúa siendo el jugador más seguido de la liga. Su caso ha sido analizado durante mucho tiempo por especialistas en longevidad deportiva. Todos llegan a la misma conclusión: el rendimiento de Messi no es fruto de un accidente genético.
Todo comenzó en 2014, tras un difícil 2013 en el que tuvo que replantearse su enfoque debido a problemas digestivos y lesiones musculares. Empezó a priorizar la recuperación sobre la carga de entrenamiento, modificó su dieta, redujo el consumo de azúcar y alimentos procesados, y mejoró su descanso. Incorporó ejercicios de movilidad, terapia de contraste y crioterapia. La forma en que responde su cuerpo a los 39 años se debe a una combinación de pequeños hábitos.
El fútbol moderno tiende a pasar por alto que no todos los jugadores envejecen de la misma manera, ya que no todos se prepararon para ello. Messi tomó esa decisión cuando aún estaba a tiempo de cambiar el rumbo. Y tal vez su mejor actuación fuera del campo sea esa transformación sutil que comenzó hace más de una década.
Cuánto tiempo más quiere seguir jugando es una incógnita; no ha hecho declaraciones al respecto. Sin embargo, su edad no importará mientras siga dando la talla en momentos decisivos y el Inter Miami dependa de su criterio para ganar partidos. La edad de Messi es irrelevante; lo que cuenta es que, a sus 39 años, aún no ha dejado de sorprendernos.
