Para cubrir los 395 escaños de su Cámara de Diputados, Marruecos celebró elecciones legislativas el miércoles 23 de septiembre. Con 97 escaños, el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM) se alzó con la victoria. Sin embargo, lo que realmente caracteriza a estas elecciones no es el número de escaños, sino el número de marroquíes censados que no acudieron a las urnas: casi diez millones.
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Fecha de las elecciones | 23 de septiembre de 2026 |
| País | Marruecos |
| Tipo de elección | Legislativas / Parlamentarias |
| Cámara elegida | Cámara de Representantes |
| Total de escaños | 395 |
| Partido ganador | PAM (Partido Autenticidad y Modernidad) |
| Escaños del PAM | 97 |
| Segundo partido (RNI) | 66 escaños |
| Tercer partido (Istiqlal) | 65 escaños |
| Cuarto partido (PDJ) | 54 escaños |
| Tasa de participación | 38,02% |
| Tasa de abstención | 61,98% |
| Participación en 2021 | 50,88% |
| Ciudadanos inscritos | ~16 millones |
| Votantes reales | ~6 millones |
| Fundador histórico del PAM | Fouad Ali El Himma (exjefe de gabinete del rey) |
| Candidatos a jefe de Gobierno | Fouzi Lekjaa y Fátima-Zahra Mansouri |
| Posible hito histórico | Mansouri sería la primera mujer jefa de Gobierno en Marruecos |
| Apertura del Parlamento | 9 de octubre de 2026 (presidida por Mohamed VI) |
| Principales causas de abstención | Desempleo, coste de la vida, desconfianza en los partidos |
| Tensión con España | Crisis migratoria en Ceuta (julio 2026) |
| Sistema electoral | Representación proporcional por listas de partido |
| Edición de las elecciones | 12.ª elección legislativa desde la independencia (1956) |

El 38,02 % de los votantes acudió a las urnas. Esta cifra, aún peor que el lamentable 42 % registrado en 2016, es la tasa más baja de los últimos veinte años. Solo seis millones de los aproximadamente 16 millones de votantes con derecho a voto acudieron a las urnas. Esto es un indicio evidente de desconfianza en el sistema político actual, no solo un caso de indiferencia. Los analistas citan el coste de la vida, el desempleo y la creencia de que los principales partidos son incapaces de aportar soluciones tangibles. Es difícil no estar de acuerdo con ellos.
La historia del PAM es singular. Fouad Ali El Himma, compañero de clase y antiguo jefe de gabinete del rey Mohammed VI, lo fundó en 2008. En un principio, sus detractores afirmaban que el partido era una herramienta de la Casa Real destinada a frenar la expansión del islamismo. Pocas personas en Marruecos fingen no percibir la sombra de El Himma, aunque ya no dirija formalmente el partido y ahora actúe como asesor real. El PAM se presenta como defensor de la modernización social, las libertades civiles y el liberalismo económico. Otra cosa muy distinta es lo que sus votantes piensen de esas promesas.
El PAM tendrá que negociar una coalición, ya que no cuenta con mayoría absoluta. Sus socios de gobierno desde 2021, la Agrupación Nacional de Independientes (RNI), con 66 escaños, y el Partido Istiqlal, con 65, son los candidatos más probables. El auge del Partido Islamista de Justicia y Desarrollo (PJD), que pasó de trece a cincuenta y cuatro escaños, fue algo que nadie podría haber previsto. Hace cinco años sufrió un colapso histórico. Esta vez ha protagonizado un regreso significativo, y su secretario general, Abdelilah Benkirane, ya ha declarado que no tiene intención de formar parte de ningún gobierno liderado por el PAM. En una respuesta serena, la coordinadora del PAM, Fatima Zahra El Mansouri, afirmó que no excluirían a nadie. Las negociaciones formales aún no han comenzado porque así es la política.
El próximo jefe de Gobierno, que debe ser elegido de entre las filas del partido ganador, será ahora nombrado por el rey Mohammed VI. Hay dos nombres que se mencionan con mayor frecuencia. Uno es el de Fouzi Lekjaa, de 56 años, presidente de la Federación Marroquí de Fútbol y, en estos momentos, ministro delegado de Presupuesto; se trata de una figura conocida con vínculos recientes con el PAM. La otra es Fatima-Zahra Mansouri, la saliente ministra de Urbanismo y alcaldesa de Marrakech. Se convertiría en la primera mujer jefa de Gobierno de Marruecos si el rey la eligiera. Sería un hito significativo, dado el pasado político del país.
Un asunto especialmente delicado relacionado con España recaerá en el ámbito de competencia del nuevo Gobierno. Decenas de miles de personas entraron ilegalmente en Ceuta en julio del año pasado, una situación que dañó las relaciones bilaterales y que algunos atribuyeron a una presión intencionada por parte de Rabat. Ceuta y Melilla han sido reivindicadas históricamente como territorio marroquí por varios miembros del PAM. Una relación ya de por sí complicada se complica aún más por el hecho de que este partido esté ahora al frente del Gobierno. El problema no desaparecerá por sí solo, aunque es poco probable que el nuevo Gobierno empiece por ahí.
Al examinar estas cifras, se desprende una impresión clara: Marruecos cuenta con un sistema electoral fiable, pero un número cada vez mayor de personas, sobre todo jóvenes, no cree que valga la pena votar. El rey nombra a los cargos, los partidos negocian y se celebran elecciones. El ciclo se repite. Se sabe menos sobre si el próximo Gobierno será capaz de invertir esta tendencia o si la abstención seguirá aumentando de forma constante dentro de cinco años.
