Al repasar la trayectoria de Maribel Verdú, resulta difícil no tener la impresión de que nunca ha desperdiciado ni un segundo. Nació en Madrid el 2 de octubre de 1970 y, con tan solo 13 años, ya aparecía ante las cámaras. A sus 56 años, cuenta con más de 70 películas en su haber, dos premios Goya, un premio Ariel, el Premio Nacional de Cinematografía y, desde el año pasado, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. No es un resumen que se pueda leer sin hacer una pausa.

| Campo | Detalle |
|---|---|
| Nombre completo | María Isabel Verdú Rollán |
| Nombre artístico | Maribel Verdú |
| Fecha de nacimiento | 2 de octubre de 1970 |
| Lugar de nacimiento | Madrid, España |
| Edad actual | 56 años |
| Esposo | Pedro Larrañaga (casados desde el 2 de septiembre de 1999) |
| Años de matrimonio | 27 años |
| Hermanas | Marina Verdú y Carlota Verdú |
| Padres | Maribel Rollán Carvajal y Gregorio Verdú |
| Inicio de carrera | 1985 (a los 13 años como modelo y actriz) |
| Películas realizadas | Más de 70 |
| Directores internacionales | Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Francis Ford Coppola |
| Premios Goya ganados | 2 (Siete mesas de billar francés, 2007; Blancanieves, 2012) |
| Nominaciones al Goya | 11 |
| Premio Ariel | Mejor actriz por El laberinto del fauno (2006) |
| Premio Nacional de Cinematografía | 2009 |
| Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes | 2024 (entregada en 2025 por el Ministro de Cultura) |
| Papel rechazado | Elektra en Daredevil (2003), ofrecido por Ben Affleck |
| Hollywood | Participó en The Flash (2023) como Nora Allen |
| Serie más reciente | Furia (2026), El problema final (2026) |
| Sueños de infancia | Ser futbolista, profesora y modelo |
| Rutina de ejercicio | Funcional, fuerza, caminar entre 7.000 y 11.000 pasos diarios |
| Regla de pareja | Nunca más de 15 días sin verse |
| Teatro | Debutó en 1988 con Romeo y Julieta, dirigida por Antonio Guirau |
Verdú destaca no solo por la gran cantidad de trabajo que ha realizado, sino también por la forma en que lo ha ido construyendo. Apareció por primera vez de adolescente en un episodio de La huella del crimen. Entre los directores con los que colaboró se encuentran Carlos Saura, Vicente Aranda y Fernando Trueba. Le siguieron El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro; Tetro, de Francis Ford Coppola; y Y tu mamá…, de Alfonso Cuarón. Algunos actores tienen una carrera internacional; Maribel Verdú tiene múltiples carreras que se solapan en distintos idiomas y continentes. Es la única actriz española que ha recibido un Premio Ariel en México.
Sin embargo, habla de la mayonesa del supermercado con la misma naturalidad con la que habla de su colaboración con Coppola. «Me encanta la carne, el pescado, los lácteos y picar entre horas; lo acompaño todo con mayonesa, la del supermercado», declaró recientemente. No proyecta una imagen pulida de sí misma, lo que contribuye a su autenticidad. Reconoce que no come fruta porque no le gusta y afirma que, aunque antes se ponía nerviosa si no hacía ejercicio todos los días, ahora considera que tres o cuatro sesiones a la semana son suficientes. Según ella, las proteínas «son como el cemento de una casa». Esa forma de hablar tiene cierto aire refrescante. Sus primeros años en Madrid no fueron del todo sencillos. Pasaba los veranos en Alicante, creció entre Alcorcón y el barrio de Argüelles, y fue a un colegio de monjas donde, según cuenta ella misma, la señalaban como la marginada: «Solían decirme que cuando hay una manzana podrida en una cesta, contamina a todas las demás». Yo era la manzana podrida, por supuesto. Quería jugar al fútbol, algo casi impensable como carrera profesional viable para una chica en la España de los años 80. Influenciada por una familia de profesores, también aspiraba a ser profesora. Al final se convirtió en actriz, de forma autodidacta y sin formación reglada, lo que, a juzgar por los resultados, supone un argumento intrigante en contra de ciertas normas.
Su matrimonio con Pedro Larrañaga, actor e hijo de actores, ha sido el aspecto más estable de su vida personal. Llevan juntos desde 1999. En la industria del espectáculo, veintisiete años de matrimonio pueden parecer casi algo anticuado. Ella dice que el secreto es sencillo: desde el principio, nunca han estado separados más de quince días. «Establecimos esta regla desde el principio. «Es la única forma de cuidar una relación, y no queríamos pasar tanto tiempo sin vernos», afirmó. Suena casi implacablemente sencillo. Quizá por eso funciona.
Este año, Verdú se ha despedido públicamente de Gonzalo Suárez, además de recibir la Medalla de Oro, que le fue entregada de una forma inusual, ya que llegó tarde a la ceremonia en Toledo y el ministro Ernest Urtasun se la entregó en persona semanas más tarde. Trabajó en dos películas con el director oviedense, a quien calificó de «genio único». Además, recientemente ha estrenado Gracias, equipo, una comedia sobre la precariedad laboral en España, y actualmente se puede ver en los cines en Bajo tus pies, su primera incursión en el género de terror. Dos estilos totalmente distintos se han estrenado casi al mismo tiempo. Eso podría revelar más sobre ella que cualquier galardón.
Maribel Verdú sigue siendo, a sus 56 años, una actriz visible, activa y, lo más importante, auténtica. No parece preocuparle mantener una apariencia impecable. Habla con franqueza sobre la mayonesa, sus excentricidades en el plató y los celos de la infancia. En medio de todo esto, cuenta con dos premios Goya y una carrera que la mayoría de sus compañeros contemplan con algo parecido al respeto silencioso que se le profesa a alguien que lleva tanto tiempo rindiendo a un nivel excepcional que su reputación es incuestionable.
