Julen Guerrero fue una de las figuras más conocidas del fútbol español durante más de diez años. Sin embargo, se sabía muy poco sobre su esposa. Quizá esa sea la mejor forma de resumir el estilo de vida del exjugador del Athletic: era muy conocido en el campo, pero mantenía su vida personal en secreto fuera de él.
Elsa Landabaso era el nombre de su esposa. Tras una larga enfermedad, falleció en abril de 2026, y la noticia fue recibida con la misma discreción que siempre había caracterizado a la pareja. Cabe destacar que se han revelado pocos detalles sobre Elsa y que las versiones no siempre coinciden. La mayoría de los medios coinciden en que tenía 52 años, aunque algunos indicaban una edad diferente.
Pero está claro cómo empezó todo. Cuando Guerrero aún era una estrella en ascenso en el Athletic y la afición de San Mamés ya le seguía a todas partes, comenzaron a salir juntos. Querían evitar ser el centro de atención. Las entrevistas exclusivas y las sesiones fotográficas organizadas eran poco habituales para un futbolista de su calibre en la década de los noventa.
Su matrimonio corrobora esta estrategia. Muchos de sus compañeros de equipo no sabían que pasaría el día de Año Nuevo ante el altar cuando se casaron el 1 de enero de 2000. Guerrero declaró más tarde que quienes estaban al corriente mantuvieron un alto nivel de discreción, algo que él valoraba mucho porque el evento tenía un gran significado para la pareja. Es difícil imaginar que se pueda mantener un secreto así en el mundo actual, en el que los teléfonos móviles y las cámaras están por todas partes.
Tuvieron dos hijos. Karla trabaja para una empresa de almacenes industriales en el País Vasco tras completar sus estudios de ingeniería industrial. Siguiendo los pasos de su padre, Julen Jon es jugador del CD Estepona, el equipo con sede en Málaga del que Guerrero es director general desde finales de 2025. Las prioridades de la familia quedan patentes en el hecho de que padre e hijo militan en el mismo club. El exjugador aclaró en una entrevista que sus prioridades siempre habían sido pasar tiempo con sus seres queridos.
En una ocasión dijo algo que aclara los orígenes de esta forma de pensar. Solía hablar de lo afortunado que se sentía por tener una familia que le ayudaba a mantener los pies en la tierra. Guerrero, que nació en Portugalete y cuyo padre trabajaba como siderúrgico, nunca pareció sentirse atraído por el glamour de su profesión. Aunque Elsa nunca lo reconoció públicamente, es posible que ella fuera esa fuerza estabilizadora.

La despedida fue sencilla tras el fallecimiento de su esposa. Unos días más tarde, el exfutbolista recibió una ovación de pie en Estepona —un aplauso colectivo que resultó perfectamente apropiado— después de que Guerrero transmitiera el agradecimiento de la familia por la muestra de cariño recibida.
Los meses siguientes no han sido fáciles. A principios de octubre se hizo pública la noticia de que había sufrido un infarto a sus 52 años. Tras sentirse indispuesto, acudió al médico, fue ingresado en el hospital y actualmente se recupera en casa. Según las informaciones, su estado no es grave. Unos días antes había participado en un acto deportivo en Bilbao y había hablado del Athletic de Bilbao con Raúl García; nada hacía presagiar el inminente susto de salud.
Es difícil no sentirse abatido tras estos dos golpes consecutivos. No hay motivo para especular, y es demasiado pronto para saber cómo afrontará esta situación. Lo más sensato es respetar su deseo de mantener a su familia alejada de los focos, algo que ha mantenido a lo largo de toda su carrera. No hay mucha información disponible sobre la esposa de Julen Guerrero, lo cual es probablemente justo lo que ellos buscaban.
