Vender no solo es un intercambio de dinero por producto y servicio entre vendedor y

cliente, vender también es un intercambio de energía y emociones, sabemos que al

vender curamos un dolor en la vida de quien nos compra.

 

Sabemos de las emociones del cliente, de la persona que tenemos enfrente, de la

felicidad que tendrá al recibir lo que siempre quiso y tal vez nunca supo, de la

expectativa que tiene de quien le ofrece un servicio, inclusive de la tristeza con la que

llegan con nosotros, por no tener eso que desean y que los vendedores podemos

darle.

Pero muy pocas veces hablamos de las emociones del vendedor, esas que tiene que

enfrentar antes durante y después de cerrar la venta; en la “vieja escuela ochentera”

no había espacio para el miedo o la frustración, todo tenía que ser directo y a matar,

pero los tiempos cambian y hay que identificar el abanico de emociones al que

puedes enfrentarte, por eso he elegido tres emociones, las cuales van más allá de la

felicidad o la tristeza, es más, probablemente nunca te habías puesto a pensar en

ellas al momento de vender.  

 

Ansiedad

 

Acompañante de muchos vendedores, a veces sin que ellos lo noten si quiera, la

ansiedad muchas veces aparece al momento de entrar en contacto con posibles

clientes, aunque por más que se les quiera abordar con “naturalidad”

inconscientemente nos gana el temor de fracasar afectando nuestra labor de venta.

Pensamientos como el “me van a decir que no”, “no le va a interesar lo que vendo”,

atacan la cabeza de muchos vendedores antes siquiera de decir “hola” a nuestros

prospectos. 

Para combatir esta ansiedad hay que estar consiente que vender es una expresión de

amor, que con cada compra eliminamos un dolor en el cliente y lo más importante,

tener confianza, en nosotros en nuestro producto o servicio y saber que el “sí me lo

llevo” a veces no llega inmediatamente. 

Empatía 

Si bien no se trata de una emoción en concreto, si no de poder conectar con las

emociones de otra persona, la empatía debe estar presente en cada persona dedicada

a las ventas, sin importar del tipo que sea.

A diferencia de la ansiedad, puede convertirse en una habilidad definitiva para poder

cerrar tus ventas, el poder reconocer el estado de ánimo en el que se encuentra la

persona que tenemos en frente y poder crear un lazo para poder curar su dolor.

Mantener un constante contacto visual si se trata de una venta en persona o utilizar

frases de conexión como: “te entiendo”, “yo igual estaría molesto si me pasara eso” 

o “vamos a ver como resolver eso”, reforzarán la confianza que el cliente desarolla

contigo.

Frustración

La frustración es como la gripa, podemos adquirirla en otro lado 

y nos persigue hasta nuestro trabajo, es un virus que se transforma y se adapta;

frustraciones de años atrás se mantienen con nosotros y se hacen más grandes,

añádele una mala racha al cerrar ventas y tendremos un limitante constante cada

vez que nos acerquemos a un cliente.

Cuando sientas ese nudo en la garganta, esa carga que nos hace lentos, detente un

segundo a pensar, identifica la frustración (hay que reconocerla y aceptarla para

poder hacerla a un lado) debes de caer en cuenta que no hay nada malo en sentirse

así, no te hace más débil sentirte vulnerable. 

Otro tip importante para lidiar con la frustración es el autoconocimiento; el entender

nuestras limitantes en este momento de nuestras vidas; como vendedores a veces

creemos que podemos con todo, que no hay imposible para nosotros, pero siempre

debemos entrenar nuestras habilidades para ser mejores.

Entrenamientos gratuitos como Los 3 Cierres que necesita todo vendedor y

emprendedor,fortalecen nuestra confianza y hacen que la frustración desaparezca

con cada pequeño éxito, que a la larga se convierten en los logros de un profesional

de las ventas.

Otro gran consejo: no te tomes nada personal, a veces

nuestros jefes, compañeros, amigos y familiares descargan algo de su frustración

contra nosotros, si podemos identificar las nuestras hay que saber que las de otras

personas a veces los orillan a decir y hacer cosas que realmente no desean, como

nosotros probablemente lo hemos hecho también.

¿Qué te parecieron estas 3 emociones?, ¿te has enfrentado a ellas?, ¿has logrado

dominarlas?, ¿las has visto en otros vendedores?, ¿consideras que hay más contras las

que lidiamos a diario y nos ayudan o hunden al momento de cerrar la venta?,

pónmelo en los comentarios y no dudes en compartir este artículo en redes sociales

a quien creas que lo necesite. 

¿Ya nos sigues?

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