Iniciar un proyecto -del tipo que sea- siempre representa un gran reto, además de una aventura inimaginable llena de aprendizaje, muchas veces estas enseñanzas vienen de los baches del camino, de problemas o situaciones que nos hacen detenernos a pensar y cambiar la estrategia del juego.

Sin embargo, hay algo que puede hacernos bajar del tren y sabotear nuestro objetivo, sin que si quiera nos demos cuenta, no se trata de enemigos envidiosos, limitantes monetarias, ni la falta de aprendizaje, se trata de:

 

Nosotros mismos y la falta de enfoque

 

La definición de enfoque dice así:  “enfocar es que la imagen de un objeto, persona o paisaje se vea con nitidez a través de un mecanismo”, aunque el término es utilizado en cuestiones de fotografía o cine, queda como anillo al dedo a la hora de emprender.

Perder el enfoque en un proyecto es cuando en el camino, este se vuelve borroso, menos claro y poco a poco se abandona hasta desistir; los ánimos, la confianza la FE en uno mismo, el objeto, como dice la definición, somos nosotros quienes por alguna razón o falla (como si  de una cámara se tratase) ya no podemos ver el camino ni el objetivo que estamos persiguiendo.

¿Te suena familiar? déjame decirte que no eres el único que ha encontrado piedras en el camino que uno mismo deja, pero hay ciertas claves que te pueden ayudar a mantener  la visión en el camino, no perder el norte y brincar cualquier obstáculo. Por eso te dejo las tres, que a mi parecer son las más importantes.

 

1.- Un camino a la vez

Nos dicen que cuando el objetivo es claro, no habrá nada que te haga cambiar de opinión, que nuestro corazón guiará cada paso y no titubearemos, la realidad es que esto no siempre es verdad, aunque el objetivo sea claro a veces nuestro lente se empaña y nos hace dudar.

Esto es algo complemente entendible, somos personas con pensamientos e ideas que cambian a cada momento y se influyen de distintas personas o situaciones, algunas veces nos metemos en otros proyectos o trabajos, sin soltar ni acabar el primero.

Si bien hay veces que un proyecto lleva a otro, hay que pasar por un camino a la vez, no debemos saturarnos la cabeza con ideas que solo alentarán nuestra aventura rumbo a la cima.

Otro consejo que a veces nos dan, es que nos lancemos sin pensarlo, con toda la confianza del mundo y por todo, aunque hay ocasiones en las que ser impulsivo puede funcionar, replantearse de manera inteligente y cada determinado tiempo por qué estamos en algún proyecto, cuál es el objetivo y si de verdad vale la pena el sacrificio que estamos haciendo, no es titubear, es analizar y es completamente válido.

2.- Haz ejercicio (no es broma)

Nos han dicho que cuando las dudas nos ataquen, el estrés comience a hacer de las suyas y sintamos que no nos encontramos, debemos respirar, meditar y analizar las cosas.

El ejercicio funciona y definitivamente ayuda muchísimo, de entrada correr mejora la circulación y el correcto trabajar del corazón, esto a la vez ayuda a relajarnos cuando estamos estresados o preocupados por algo.

Además que el ejercicio nos hace más felices, parece broma pero no es así, cuando hacemos actividades como correr, saltar u otros ejercicios, liberamos endorfinas, químicos en nuestro cerebro que son los responsables de sentirnos, enamorados, felices o eufóricos.

Por lo que antes o después de meditar las cosas, la mejor opción siempre será: ENTRENAR COMO SI FUERAS A COMPETIR EN LAS OLIMPIADAS, hacer que nuestro cuerpo llegue al máximo de su potencial y se aclare la mente.

Si haces ejercicio de manera habitual tal vez sea un truco que ya apliques, pero si no realizas actividades físicas con frecuencia, te prometo que darle 5 vueltas a un parque y una buena serie de flexiones, te quitarán el estrés y aclararán tu mente.

3.- Se la calma y no la tormenta

Cuando uno se estresa y pierde el enfoque o se bloquea a la hora de crear algo, las emociones explotan, la frustración e impotencia rodean nuestros pensamientos y muchas veces estallamos, cada persona tiene su propia manera de hacerlo y a veces nos dejamos llevar por este hervir de emociones.

Hay una frase que dice que después de la tormenta viene la calma, pero cuando se trate de nosotros, de personas llenas de emociones burbujeando, la mejor opción es no ser la tormenta y convertirnos en la calma.

Si tienes un carácter fuerte y algo explosivo, perder el enfoque es una bomba de tiempo para ti, a la primera señal de caer en desesperación, haz una pausa: lee un poco, sal a caminar, haz ejercicio.

Libera esa energía que nubla tu mente y lo más importante: si después de esto sigues sin encontrar el camino, sin verlo claro, tal vez no es el momento de seguir, tal vez la pausa debe ser más larga.

Si lo tuyo no son las pausas de meditación y el ejercicio no ayuda, dale un giro al plan visualízalo de otra manera, mantén tu mente ocupada con el proyecto, para que la tormenta de emociones se transforme en una organizada lluvia, que refresca y limpia el lugar.

Enfocarse es casi un arte y como todo arte requiere de práctica y muchas veces fallarás, pero como el pintor que domina una técnica la práctica, y sobre todo la pasión, serán indispensables para perfeccionarte a sí mismo.

Espero que estos consejos te hayan servido de mucho, escribe en los comentarios si agregarías alguno o si le harías cambios a la lista, también no dudes en compartírselo a quien crees que pueda serle de utilidad.

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