Cómo vencer el estrés y ser más feliz.


 

Alguna vez te haz preguntado, ¿De dónde viene el estrés?

 

Es una pregunta sencilla pero si analizas un poco te vas a dar cuenta de

que puede llegar a tener una respuesta más profunda que lo que muy

posiblemente acabas de pensar ahora.

 

La mayoría de las veces pensamos que son los elementos externos a

nosotros los que nos generan estrés, y seguramente eso fue lo que

pensaste la primera vez que viste la pregunta.

 

¿Qué te estresa? Los compromisos, el trabajo, pagar las cuentas, los

hijos, el tráfico, mantener relaciones, la falta de dinero, son algunas de

las respuestas más comunes.

 

Sin embargo si analizas realmente qué es lo que está pasando, te vas a

dar cuenta que son las IDEAS y PENSAMIENTOS relacionados a esos

objetos lo que te genera estrés.

 

Se te presenta un reto: Tienes que resolver un problema nuevo en el

trabajo.

 

A esta circunstancia, tienes realmente dos formas en las que puedes

reaccionar:

 

1) Asumes el reto y tomas la acción necesaria.

2) Te preocupas por el problema y te estresas.

 

¿De qué depende tu reacción?

 

De tus pensamientos y las ideas que tienes acerca de ti mismo y tu

capacidad para resolver dicho problema.

 

Cuando se presenta un estímulo estresante tu cerebro reacciona

emitiendo ciertos químicos para resolver la tarea a la mano. Esto es lo

más normal. Sin embargo tu cuerpo espera que tomes acción para

resolver el problema, y seguir adelante.

 

Pero, ¿Qué hacemos cuando se presenta algo que consideramos más

grande que nosotros o que pensamos que no podremos resolver? Le vas

vueltas y vueltas al problema en tu cabeza, generando los mismos

químicos y sin darles un escape para sentirte satisfecho y relajado.

 

El resultado, eres tú, estresado, pensando en un futuro al que no quieres

llegar, sintiéndote incapaz y dañando tu motivación, tu autoestima, tu

rendimiento, y tu calidad de vida en general.

 

En cambio, una persona que se considera capaz absorberá el problema,

si no puede atacarlo en el momento planeará y tendrá una estrategia

para hacerlo a futuro, o simplemente lo resolverá en el momento y

seguirá con su vida.

 

El único cambio en este escenario, es la actitud.

 

Así que, ¿Qué necesitas para vencer esa voz pesimista que tienes en la

cabeza y que no te deja estar en paz y ser feliz?

 

1) Respira.

 

 

Vacía tus pulmones, y lentamente vuelve a llenarlos.

 

Respirar conscientemente es uno de los primeros pasos que necesitas

tomar para llevar una mejor calidad de vida en general.

 

Nuestros pensamientos son aire, y si necesitas despejar tu mente lo

primero que tienes que hacer es sacar todo el que tienes dentro

acumulado y permitir que entre aire nuevo (y pensamientos) a tu sistema.

 

Respira profundo, enfócate en el presente, y comienza a liberar la

tensión.

 

2) Crea consciencia.

 

 

Sonará como algo obvio, pero no puedes resolver un problema si no

estás consciente de que lo tienes.

 

Lamentablemente por el estilo de vida que llevamos nos hemos

acostumbrado a manejar niveles de estrés que ninguno de nuestros

antepasados han tenido que sufrir.

 

Quizá en este momento no lo pienses conscientemente, pero si te tomas

10 segundos para prestar atención a tus hombros y estirarte un poco, te

vas a dar cuenta de lo tenso que estás físicamente.

 

3) Libera la energía.

 

Una vez de que lo hayas hecho físico, muévete. Uno de los mejores

remedios para el estrés siempre será hacer un poco de ejercicio.

 

Haz algo que te ayude a liberar la tensión de tu cuerpo, puede ser desde

un deporte, yoga, correr, o cualquier actividad que disfrutes. Hay a quien

le servirá una caminata larga, y otros que necesiten comprar un costal y

descargar toda la tensión con unos buenos golpes. Experimenta y verás

qué te funciona mejor.

 

Como nota, es importante que sea una actividad que hagas con gusto; no

quieres generar más estrés solo de pensar en que tienes que hacer algo

que no disfrutas realmente.

 

4) Haz algo creativo.

 

 

El estrés es un producto 100% mental.

 

Una de las mejores cosas que puedes hacer es enfocar ese pensamiento

en algo creativo; aprende a tocar un instrumento, comienza a pintar,

escribe, o busca un hobbie que te permita expresarte libremente y estar

presente en lo que estás haciendo.

 

Hagas lo que hagas sé paciente y hazlo con la mentalidad de que vas a

disfrutarlo y ser feliz en el proceso.

 

5) Conoce tus límites.

 

 

Todos hemos sido culpables en algún momento de no saber cuándo decir

no; ya sea a otra persona, a algún compromiso, alguna tarea, o cualquier

cosa que esté dentro de tu poder rechazar… Y la verdad es que no tiene

nada de malo hacerlo.

 

Conoce tus límites de trabajo, define qué compromisos quieres adquirir, y

respeta tus límites.

 

Si sabes que aceptar ese trabajo va a empeorar otras áreas de tu vida,

considéralo fuertemente.

 

Si sabes que adquirir un compromiso te va a generar más estrés que

ganancia, es mejor ser amable y rechazarlo que aceptarlo y quedar mal

cuando llegue el momento y no quieras hacerlo.

 

Al final de día, saber rechazar por las razones correctas y en la manera

adecuada, y ser honesto al respecto son cualidades que la demás gente

va a apreciar.

 

6) Pide ayuda.

 

Una de las razones más grandes por las cuales nos estresamos es que

no aceptamos que podríamos ocupar un poco de ayuda.

 

Todo lo que tú necesitas lo tiene alguien allá afuera. Saber cuándo pedir

ayuda te liberará de estar atrapado en tu mente generando pensamientos

negativos de estrés, ansiedad y cansancio.

 

Recuerda esto: Pedir ayuda es la mejor forma de combatir la tendencia

humana a aferrarse a las cosas negativas y sobre-analizarlas.

 

7) Relájate.

 

En serio, solamente relájate.

 

Acepta que hay ciertas cosas en la vida que nunca vas a poder controlar.

 

Disfruta el camino, enfócate en tus sueños, toma acción y confía en los

resultados.

 

Al final del día siempre somos nuestros jueces más severos.

 

Acéptate, haz lo necesario, y sé feliz.

 

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Esperamos te haya sido útil este artículo.

 

Si crees que podría servirle a alguien allá afuera a relajarse y

ser más feliz, ¡No dudes en compartirlo!

 

En abrazo,

 

 

¿Ya nos sigues?

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