Cómo dejar de distraerte con todo a través del Mindfulness

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¿Cuántas veces no se te ha pasado el tiempo sin darte cuenta

que llevas horas sin enfocarte en tus actividades?

 

Lo sé, nos llega a pasar a todos.

 

Vivimos en tiempos en donde todo alrededor tuyo

quiere captar tu atención:

 

La publicidad,tu teléfono, el Facebook, tu perro,

y depende qué tan distraído seas, a veces hasta el polvo que flota

en el aire parece más interesante que lo que estás haciendo ahora.

 

 

Y es que nuestra mente está diseñada para reaccionar con

cualquier estímulo que pudiera llegar a ser nuevo, peligroso, o simplemente

más interesante, y prestarle toda la atención.

 

Entonces, ¿Por qué cuando tu atención debería estar enfocada en tus tareas

parece que tu mente encuentra 1,000 y un excusas para mantenerse distraída?

 

Cuando te encuentras con la necesidad de hacer una tarea

que te causa algún tipo de dolor (ya sea por el esfuerzo que conlleva,

porque te pone en riesgo de estar en una situación peligrosa o incómoda,

o simplemente no es algo que disfrutas hacer) tienes dos opciones:

 

1. Enfocarte y cumplir tu tarea (¡Ja! Claro)

2. Evadir la tarea y procrastinar

 

Ahora, si estás leyendo este artículo, creo que puedo asegurarte de qué lado estás.

 

¿Por qué hacemos esto?

 

Lo que hacemos normalmente cuando queremos evadir una actividad

que requiere esfuerzo de nosotros, es buscar cosas más fáciles

que den una recompensa más rápida.

 

Es mucho más difícil de ejecutar y ver resultados que generen satisfacción,

por ejemplo, sentarte a escribir un artículo como este,

a abrir rápido Facebook y reírte del último meme que publicó tu página favorita.

(Y creeme, no tengo nada en contra de un buen meme) 🙂

 

Sin embargo quiero presentarte un concepto

que tiene la capacidad de redefinir cómo reaccionas a esos estímulos,

y de convertirte en una máquina de productividad que no solo

genere mejores resultados, sino disfrute muchísimo más el proceso.

 

1.Te presento: el Mindfulness.

 

 

El Mindfulness es básicamente la habilidad que tenemos

los seres humanos para estar conscientes en el presente.

 

Sé que puede sonar súper hippie o místico 🙂

Pero créeme que es realmente algo súper sencillo.

 

La mayoría de los seres humanos operan en automático la mayoría del tiempo.

 

Esto es, atrapados en su mente, sin estar plenamente conscientes de los

pensamientos y emociones que los llevan a tomar las decisiones del día a día.

 

Cuando no estás en un estado de Mindfulness tu mente

suele ser reactiva; Esto es, recibe un estímulo e inmediatamente

reacciona ante él en vez de regularse.

 

Entonces, ¿Cómo es que el Mindfulness puede ayudarte

a no reaccionar negativamente a aquellas tareas que te generan

(consciente o inconscientemente) emociones negativas?

 

El primer paso es “Ser consciente”.

 

Necesitas primero ser consciente de esas emociones negativas

para poder regular tus reacciones a ellas.

 

En otras palabras, si logras ser consciente de que cierta tarea

te genera rechazo, puedes comenzar a regular tu necesidad de procrastinar.

 

Y es aquí donde el Mindfulness nos lleva un paso más adelante.

 

No solamente se trata de pasar esas emociones a un nivel consciente

en nuestra mente, sino se trata de aceptar de manera compasiva

nuestras emociones en vez de intentar rechazarlas o evadirlas procrastinando.

 

“La gente que practica más estar en estado de Mindfulness
es más capaz de controlar su comportamiento, ya que reconoce y
acepta su estado de rechazo y tiene más control para lidiar con él
en vez de reaccionar evadiendo y buscando recompensas rápidas.”

 

 

Y bueno, ¿cómo puedes lograr ese estado del que estamos hablando?

Aquí abajo te comparto unos sencillos pasos que debes de seguir:

 

1. Crea el hábito.

 

Asigna un tiempo para practicar diario y respétalo.

No importa si son 5 minutos o 1 hora, pero intenta crear el hábito

de diario entrar en ese estado.

 

2. Relájate.

 

Siéntate de forma cómoda y preferiblemente cierra los ojos (aunque

no es necesario que lo hagas). Siéntate derecho, pero relajado.

 

3. Fija tu atención.

 

Lleva tu atención a algún punto en tu cuerpo donde puedas

sentir tu respiración. Esto puede ser el estómago, o tu nariz por ejemplo.

 

4. Observa.

 

Mantén tu atención en ese punto y intenta mantener tu atención

en la sensación del aire que entra y sale de tu cuerpo. El objetivo no

es calmar ni callar la mente, solamente es mantener la atención

en el momento presente.

 

5. Fluye.

 

Notarás que tu mente intentará divagar; si notas que tu atención

se ha ido de tu respiración, no juzgues los pensamientos, simplemente

acéptalos y regresa a tu respiración.

 

6. No te enganches.

 

La mente tiende a juzgar las cosas y engancharse de cualquier forma.

Si es una sensación positiva se engancha y pide más. Si es una sensación

negativa la rechaza y se enfoca en ella queriendo eliminarla. No te enganches,

date cuenta que toda sensación, pensamiento o emoción es temporal

y simplemtente deja que fluya.

 

7. Repite, repite, repite…

 

Cada vez que logras regresar tu atención a la respiración

estás entrenando a tu mente a mantenerse en el momento presente.

 

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Ahora – No te preocupes. Lograr esto toma mucha paciencia,

pero si lo logras no solamente te volverás más productivo, sino

aprenderás a aceptar tu momento presente y disfrutar tu día a día,

en vez de estar evadiendo y enfocándote en el pasado o buscando

tu felicidad en el futuro.

 

Recuerda:

 

“El dolor es inevitable. Sufrir es opcional.”

 

 

¿Qué opinas? ¿Cómo crees que el Mindfulness podría ayudarte?

 

Deja un comentario con tu respuesta y comparte este artículo

con alguien que pueda servirle 🙂
¡Mucho éxito!

 

 

 

 

 

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